Predatory journals: así se cuela la mala ciencia en la ciencia de verdad

PREDATORY JOURNALS: ASÍ SE CUELA LA MALA CIENCIA EN LA CIENCIA "DE VERDAD"

En el artículo «Así es como la mala ciencia se infiltra en el debate científico internacional: no son solo los grandes escándalos, más de 50.000 artículos cuestionables se incorporan cada año» de Javier Jiménez (Dronte) se pone de manifiesto una problemática real, existente y bastante subestimada, relacionada con los predatory journals. Este tipo de publicaciones capturan investigaciones y las «secuestran» para publicarlas, aprovechándose del cobro por publicarlas, sin que estas pasen por un peer review. Es decir, prometen ser publicaciones científicas y, en realidad, no imponen ningún criterio científico.

Por tanto, la consecuencia es que lo que publican es mala ciencia, si es que puede considerarse ciencia. Pagando, cualquiera puede publicar en estas publicaciones, que imitan a la serias pero son de pésima calidad. El problema, como apunta Javier, es que, a pesar de este hecho están, permeando en los rankings que dirigen la publicación científica y su calidad.

«160.000 artículos. Eso es lo que más de 300 revistas «depredadoras» han conseguido colar en Scopus, una de las bases bibliográficas más utilizadas del mundo, en los últimos tres años. Es decir, cada año, se comenten más de 50.000 actos de fraude científico y se cometen de forma tan exitosa que traspasan los filtros de un gigante como Scopus».

Como vemos, no hablamos de cifras baladíes. Es importante conocer este tipo de publicaciones, saber identificarlas y, además, poner en justo valor el potencial daño que son capaces de hacer las publicaciones depredadoras. Por eso, este artículo resulta perfecto para hacerse una buena idea.

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